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LOS DOCE LOS DIOSES DEL OLIMPO



Originalmente eran 12. Son los siguientes:

Zeus: Es el "padre de los dioses y los hombres".
Hera: Esposa de Zeus. Reina de los dioses. Diosa del matrimonio.
Ares: Dios de la guerra.
Hefesto: Dios del fuego y la forja.
Artemisa: diosa de la caza, los animales salvajes, los nacimientos, la virginidad.
Apolo: Dios de la luz; la verdad y la profecía.
Atenea: Diosa de la guerra, civilización, sabiduría, estrategia, de las artes, de la justicia y de la habilidad.
Hermes: Dios mensajero, de las fronteras y los viajeros que las cruzan, de los pastores, de los oradores, el ingenio y del comercio.
Afrodita: diosa del amor, la lujuria, la belleza, la sexualidad y la reproducción.
Deméter: Diosa de la agricultura.
Hestia: Diosa de la cocina, la arquitectura, el hogar, concretamente del fuego que da calor y vida a los hogares.
Poseidón: Dios del mar, las tormentas y, como "Agitador de la Tierra", de los terremotos.

COSMOGONÍA DE AMÉRICA DEL SUR

EL POPOL-VUH. Contenido y signidicado
LA CREACIÓN EN EL POPOL-VUH
MITOLOGÍA INCA

Todas las tribus de Sudamérica se remontan:

Al origen del mundo
Lo que existe en él
A un personaje o ser venerable

En torno a esos seres sobrenaturales se explican los enigmas de la naturaleza. Sus aventuras y sus acciones constituyen verdaderos ciclos míticos que son a la vez cosmogonías, historias naturales y memorias de tribu.

Los Creadores y de los Transformadores de la mitología sudamericana

Los witotos de Colombia oriental tienen una idea metafísica del Creador. Ha nacido de la palabra, es decir, de los encantamientos y de los mitos con eficacia mágica que preexisten a todas las cosas. Él es quien ha pasado esas fórmulas a los hombres, confiriendo así a las ceremonias y ritos una virtud particular. También es una encarnación de la vegetación, pero, a pesar de su poder, los hombres no se dirigen a él.

Para los tehuelches, el dios Kóoch es la deidad creadora primigenia.

En cambio para los onas, Temáukel es el ser supremo en quien viven todos los seres, es el poder universal, es un ser que siempre fue y será, ya que jamás tuvo principio y nadie lo formó; y aunque todo en el universo se extinga, él siempre existirá y no tendrá fin.

Similarmente en la mitología yagán, la deidad Watauinewa es la deidad principal presente y es un ser intangible, bondadoso y justiciero que mora en el cielo, lo que ha originado el término "Watauinewa sef" (el cielo de Watauinewa). Se le considera el amo de la creación, y quien proporciona los alimentos.

Algunas tribus remontan el origen de las cosas a una Madre común.

Los chamacoco (Paraguay) colocan en la cumbre de la jerarquía celeste a la diosa Eschetewuarha, que, siendo mujer del Gran Espíritu, le dominaba y reinaba sobre el mundo. Ella es la madre de las aves (las nubes) que vierten la lluvia. Para los shipibo del Ucayali, el mundo y su contenido son obra de una mujer celeste, sin duda una personificación del Sol.

A veces, la Creación también es obra de un animal mítico: el escarabajo entre los lengua, el halcón entre los okaina, etc.

Incas :Los pueblos de los Andes centrales entendían los orígenes de cada pueblo de manera aislada como apariciones divinas a partir de algún hecho natural conocido como pacarina. Particularmente, los incas del Cuzco creían que su pueblo surgió del cerro de Tampu Tocco (Leyenda de los hermanos Ayar).

Mapuches: Antes de la actual humanidad vivían otros hombres. Un día Kai Kai Vilú, la serpiente marina decidió exterminarlos ahogándolos con el agua del mar. La serpiente buena Treng Treng Vilú, se compadeció de los hombres y los condujo a las montañas para salvarlos, asi mismo hizo crecer el tamaño de estas a medida que Kai Kai hacía crecer el mar. El duelo entre estos dos espíritus fue largo y significó la muerte de muchos hombres, a quienes Treng Treng los convirtió en aves, peces y lobos marinos. Solo un puñado de hombres sobrevivió (los antepasados de los mapuches) y tras hacer un Nguillatún o ceremonia lograron aplacar a Kai Kai y luego poblar la tierra. Sin embargo, ante sus maldades Treng Treng les envió erupciones de volcanes, que los obligaron a vivir en territorios más seguros donde están expuestos a los maremotos que les envía Kai Kai o las erupciones de Treng Treng.

El héroe civilizador

Los mitos representan al creador bajo los rasgos de un profeta que recorre la tierra para acabar la obra de la Creación y enseñar a los hombres las artes y los usos propios de la vida civilizada.

Así a veces, en las diferentes cosmologías de las culturas nativas de Sudamérica, podemos encontrar ejemplos de un Creador o de un Gran Antepasado que se retira a algún universo después de haber cumplido su misión terrestre, a veces como una especie de genio, bienhechor caprichoso, que permanece en la Tierra creada por él, para cambiar su fisonomía y para iniciar a los hombres en técnicas y usos que les permitirán subsistir y vivir en sociedad.

Unas veces el Creador, el Antepasado, el Héroe civilizador y el Transformador son el mismo personaje, y otras veces se reparten las tareas. A veces el héroe, o los héroes civilizadores son animales dotados de razón.

Para los tehuelches, el personaje El-lal (o Elal) es el héroe creador y civilizador de los pueblos de Patagonia; caracterizado como un ser fuerte, sabio, benéfico. En Tierra del Fuego, los selknam mantenían el mito según el cual K'aux, un antiguo personaje mitológico, fue quién veló por el orden y las buenas actitudes de los miembros de cada tribu, y quien inculcó todas y cada una de las leyes a los selknam.

El Héroe civilizador en muchas ocasiones no se concibe como un ser solitario. Generalmente, lleva a su lado un compañero, un beneficiario, personaje enredador y estúpido que se opone a él y corrompe todo lo que él crea. La mayor parte de las tribus sudamericanas conocen las aventuras de dos gemelos que, según los casos, son verdaderos héroes civilizadores o los hijos y continuadores del Héroe civilizador. 

Hallados por la Madre de los Jaguares (o del monstruo) en el vientre de esta fueron adoptados por el animal. Manifiestan su carácter sobrenatural en la rapidez de su crecimiento y en su habilidad para todas las cosas. Un pájaro, o algún otro animal, les revela el crimen del jaguar o animal devorador. Para vengarse, lo atraen a una trampa y lo exterminan. Se ponen a la busca de su padre, pero, antes de encontrarlo, pasan diversas aventuras desagradables que provocan ellos mismos al buscar lucha con los espíritus de la selva y de las aguas. Uno de los gemelos, el más necio es infaliblemente muerto y despedazado. Su hermano recoge los pedazos, sopla sobre ellos y lo resucita: luego se venga del asesino. Sufren igualmente diversas pruebas, como la de pasar entre dos rocas que se entrechocan. Uno de los hermanos fracasa y perece, pero el otro, que escapa al peligro, le devuelve la vida. Finalmente, los gemelos vuelven a hallar a su padre y se quedan junto a él.

Por ejemplo, Viracocha, el Ser Supremo de los incas es a la vez Creador, Héroe civilizador y Transformador. Se manifiesta en varias creaciones sucesivas, pero, tras haber poblado la Tierra, abandona su papel de Creador para cambiarse en héroe civilizador. Da a los hombres leyes a las que les manda que obedezcan. Recorre los Andes con un misterioso compañero en quien reconocemos al Deceptor, opuesto al héroe civilizador. Cuando Viracocha creaba hombres buenos, Taguacipa los hacía malos. Si Viracocha elevaba montañas, el Deceptor las transformaba en llanuras y viceversa. Tras de muchas aventuras que explican las particularidades de la naturaleza, Viracocha, llegado a la orilla del mar, echó, a modo de embarcación, el manto sobre las aguas, y desapareció en el horizonte. Así se atuvo al mito de la mayor parte de los héroes civilizadores, que, una vez cumplida su tarea, parten hacia el Sol poniente para residir en el país de los muertos. El Creador y Civilizador rara vez es elevado, entre las tribus sudamericanas, al rango de Gran Dios o de Ser Supremo. Si los incas no le relegaron a algún lejano empíreo, fue porque se integró en un panteón donde otros dioses tenían un sitio y un papel bien definidos.

Para los pueblos muiscas, que se hallaban en el altiplano cundiboyacense, hoy Colombia, existe el mito de Bochica, un ser de larga barba blanca, y tunica, que llego del oriente para enseñar a los indigenas, leyes, normas de convivencia, y habilidades en los tejidos, agricultura y los metales. Según el Sacerdote Lucas Fernández Piedrahita, en su célebre texto "Historia general de las Conquistas del Nuevo Reino de Granada." Capitulo III, describe sobre Bochica : "...solo con los tres epítetos referidos. Este tal, dicen que tenía la barba muy crecida hasta la cintura, los cabellos recogidos con una cinta como trenza puesta á la manera que los antiguos fariseos usaban los filacterias ó coronas con que se rodeaban las cabezas, trayendo colocados en mitad de la frente los preceptos del Decálogo. Pues á ese modo, refieren, le usaba, y esa forma en los rodetes que se ponen los indios en las cabezas, colocan una rosa de plumas, que les cae sobre las cejas. Andaba este hombre con las plantas desnudas, y traía una almalafa puesta, cuyas puntas juntaba con un nudo sobre el hombro; de donde añaden haber tomado el traje, el uso del cabello de una mujer llamada Daniela Macias, y de andar descalzos."


El origen de la vida

Los hombres

La aparición de los primeros hombres en la Tierra es tema de numerosos mitos cuyo asunto central revela dos concepciones opuestas. Según la primera, los hombres fueron creados por un dios que habría utilizado, a modo de materia prima, una sustancia cualquiera (arcilla, madera, caña); quizás una posterior forma de mito influenciado por la tradición cristiana de la creación de Adan. Según la otra, los primeros hombres habrían venido del cielo o de un mundo subterráneo. Al decir de los mosetenes, Dhoit, su héroe civilizador, modeló a los primeros hombres. Para los hakairi habrían sido los gemelos Keri y Kame quienes transformaron las cañas en hombres. En la mitología chibcha, el Sol y la Luna formaron al primer hombre con arcilla, mientras que para la primera mujer utilizaron cañas.

Muchos mitos hablan de fracasos del Creador. El “héroe cultural” de los taulipang había modelado a los primeros hombres con cera, pero, dándose cuenta de que se fundían al sol, utilizó arcilla que secó al sol. En cuanto al Civilizador de los chocos, habría tallado a los primeros hombres en madera. Éstos, a medida que salían de manos del escultor, partían para el otro mundo, donde estaban llamados a vivir eternamente. Un día, al cortarse un dedo el héroe cultural en el transcurso de su trabajo, renunció a la madera y modeló a los hombres en arcilla, privándoles con ello mismo de la inmortalidad.

Las creaciones sucesivas no siempre derivan de una elección desafortunada de la materia prima. El Creador a veces se veía obligado a destruir o a metamorfosear a los seres que ha producido, por crímenes que cometieron o por conducta indigna. Antes de esculpir en la piedra a los antecesores de todas las naciones de los hombres, Viracocha, el gran dios de los incas, ya había formado en la arcilla o tallado en rocas una humanidad que hubo de aniquilar “porque había transgredido sus preceptos”. Los chocos hablan también de una raza de hombres que fue aniquilada porque se entregaba al canibalismo; luego, una segunda generación de seres humanos que fue metamorfoseada en animales, y, finalmente, una tercera humanidad que el héroe civilizador modeló en arcilla.

Los mitos de otras tribus hablan, no de la creación de los hombres, sino de las causas y de las circunstancias de su migración, estando situado su lugar de origen unas veces bajo tierra, y otras en el cielo. Un ejemplo de esto es la versión de los indios mundurucu, que se dicen descubiertos por el compañero del Creador, que, persiguiendo a un tatú, fue arrastrado por éste al mundo inferior. El Creador hizo al algodonero para confeccionar una cuerda con sus fibras, que introdujo por el orificio que daba acceso al país de los hombres. Así pudieron éstos alcanzar la superficie de la Tierra. La cuerda se rompió antes que todos los hombres pudieran trepar hasta allí. Un gran número de ellos se quedaron bajo tierra y recibirían todos los días la visita del Sol.

Los antepasados de los carajá creían haber emigrado también de un mundo situado debajo de este. Lo abandonaron a pesar de las exhortaciones de un jefe que les predijo que en esta tierra habrían de morir, mientras que en su patria de origen disfrutaban de inmortalidad.

Los miembros de todas las comunidades incas se consideraban como originarios de una caverna, de una montaña o de un lago. El lugar de donde habían salido sus antepasados era considerado como sagrado. Sus mitos están en contradicción con el de la creación por Viracocha. Para conciliar las dos versiones, se imaginó que Viracocha, tras haber tallado a los primeros hombres en la piedra, los envió por caminos subterráneos a través del mundo, haciéndoles luego surgir de las cavernas, de los lagos o de los ríos.
En cuanto a los warrau, del Orinoco, situaban a sus antepasados en el cielo, de donde habrían bajado a tierra por medio de una cuerda, para apoderarse de piezas de caza. Los toba del Gran Chaco dicen que las mujeres vinieron del cielo. Todas las noches, bajaban por una cuerda para robar los pescados atrapados por los hombres. Un halcón cortó la cuerda y las mujeres se vieron obligadas a quedarse en tierra en compañía de los hombres.

Los pueblos de la costa de Perú contaron a los españoles que los hombres habían nacido de tres huevos, uno de oro, otro de plata y el tercero de cobre. Los caduveos del Gran Chaco se creían también salidos de huevos incubados por un pájaro gigantesco.

La muerte

Para muchos aborígenes, los hombres no estarían sometidos a la muerte si el héroe civilizador o el azar no hubieran dispuesto otra cosa. En la antigüedad, los onas, fatigados por la vejez, se entregaban al sueño, y, al despertar, se hacían lavar por Kénos, el héroe civilizador. Vueltos otra vez a la juventud, empezaban de nuevo su existencia. Fue uno de los Gemelos el que puso fin a esas renovaciones e hizo definitiva la muerte. Otro ejemplo es la de un gran mago habría querido hacer inmortales a los chipayas. Les recomendó que saludaran amistosamente a un extranjero que vendría a visitarlos. Los chipayas, desgraciadamente para ellos, volvieron la espalda a un visitante que traía un cesto lleno de carne podrida, habiéndole tomado por la Muerte, y en cambio acogieron afectuosamente a la Muerte, que tenía apariencia de un agradable joven.

Los habitantes de la región de Huarochiri (Lima, Perú) consideraban a la muerte como un accidente debido a un gesto inconsiderado. Creían que, cuando moría un hombre, su alma volvía al cabo de cinco días. Por razones no explicadas, un alma volvió a su cadáver con un día de retraso. La mujer del muerto, impaciente, le dirigió vivos reproches e incluso le pegó. El alma, ofuscada, se marchó para siempre y desde entonces la muerte se ha hecho irremediable.

En varias tribus amazónicas, existe una tradición según la cual los hombres habrían podido alternativamente morir y resucitar si hubieran obedecido una orden que se les había dado, o si hubieran entendido mejor un mensaje que el héroe civilizador o algún otro personaje les había  transmitido. Así, el padre del héroe civilizador, entre los cashinawa, había recomendado que le escucharan bien cuando, al subir al cielo, gritara: “¡Cambiad, cambiad!”. Su hijo entendió: “¡Acabad, acabad”, y ese error fue causa de que los hombres no pudieran renovar su cuerpo como lo hacen las serpientes y lagartos.

El origen del fuego

Los sudamericanos fueron concientes de los efectos de la adquisición del fuego sobre la condición humana. Según sus antiguas tradiciones, antes de poseer este elemento, los hombres no valían más que los animales. El fuego nunca es presentado como una creación. Siempre ha existido, pero era propiedad de un animal —más raramente, de un espíritu— que lo vigilaba celosamente y rehusaba compartirlo con los hombres. Entonces, hizo falta robárselo. Unas veces es el héroe civilizador, otras veces es un animal auxiliador quien intenta la aventura. Generalmente, el dueño del Fuego, así como su robador, pertenecen a una especie animal que se asocia a ese elemento por alguna particularidad física.

También podemos encontrar al fuego como una manifestación espiritual, ejemplo de ello es el espíritu Ngen conocido como Ngen-kütral


MITOLOGÍA INCA



Para entender la mitología inca es importante ubicar geográficamente a este imperio en el contexto regional sudamericano, que de acuerdo a las leyendas y la memoria colectiva; el apogeo del Imperio de los Hijos del Sol tuvo lugar en los actuales territorios colombiano, ecuatoriano, peruano, boliviano, chileno y argentino incorporando los territorios de la sierra central de Perú hacia el norte.


La mitología inca como un valor importante de identidad para los pueblos precolombinos tuvo éxito por la influencia política, comercial y militar antes de la conquista de los territorios al Sur y Norte del Cuzco para que después emprendiera el naciente imperio. Los pueblos de la región norte de Perú y en el actual Ecuador en donde la expansión imperialista encontró una resistencia militar pero no en el aspecto religioso ya que el pensamiento de la identidad de los pueblos quechuas en el Perú y Bolivia y los quichuas (kichwa) en el Ecuador, comparten esta percepción espacial y religiosa que los une por su deidad más significativa como el dios sol Inti.

La mitología inca estaba formada por una serie de leyendas y mitos de esta etnia, que sustentó la religión panteísta del Imperio inca, centralizada en Cusco.





A sus dioses, el pueblo inca les rendía culto, al igual que en otras religiones. Algunos nombres de dioses se repetían o eran llamados de igual forma en distintas provincias del pueblo inca. Más tarde todos estos dioses se unificaron y formaron el que se denomina verdadero panteón inca de divinidades.

Lo aplicado por la cosmogonía inca en el ámbito de las creencias debe ser considerado como uno de los instrumentos más importantes utilizados en el proceso de la formación de su imperio a la par de las transformaciones económicas, sociales y de la administración.

Principales dioses

Wiracocha


Wiracocha, el Creador.


Wiracocha (en quechua: Qun Tiksi Wiraqucha) era considerado como el esplendor originario o El Señor, Maestro del Mundo. En realidad fue la primera divinidad de los antiguos peruanos, a saber, los habitantes de Caral, Chavín, Huari y especialmente los tiahuanacotas, que provenían del Lago Titicaca. El culto al dios creador supuso un concepto de lo abstracto y de lo intelectual, y estaba destinado solo a la nobleza.

Wiracocha al igual que otros dioses, fue un dios nómada. Según los mitos, surgió de las aguas, y creó el cielo y la tierra. Tenía un compañero alado, el Pájaro Inti, una especie de pájaro mago, sabedor de la actualidad y del futuro. Este pájaro mago, no es otro que el Corequenque de las tradiciones orales, el picaflor de oro, mensajero de los dioses, cuyas plumas servían para la mascaypacha o corona del emperador Inca.

Wiracocha es representado con dos varas, que al parecer eran realmente estólicas (propulsalanzas) o warakas (hondas gigantes andinas).

Mama Quilla

Mama Quilla (en quechua: Mama Quilla, Madre Luna) era hermana, madre y esposa de Inti; también era considerada madre del firmamento. De ella se tenía una estatua en el Templo del Sol, en el que una orden de sacerdotisas le rendía culto.

Los incas celebraban en su honor una gran fiesta denominada Coya Raymi Naturalmente, a la diosa Mama Quilla estaba adscrito el fervor religioso de las mujeres, y ellas eran quienes formaban el núcleo de sus fieles seguidoras, ya que nadie mejor que la diosa Mama Quilla podía comprender sus deseos y temores, y darles el amparo buscado.
Pacha Mama
La Pacha Mama (en quechua: Pacha Mama, Madre Tierra o Madre Còsmica) La fuente femenina de la que proviene todo el mundo material, el sustento de toda la naturaleza y toda la  realidad.
Pachacamac

Pachacamac (en quechua: Pachakamaq, Soberano del mundo) era una re-edición de Wiracocha, el cual era venerado en la Costa Central del Imperio inca. Era conocido como el dios de los temblores, y su culto hizo un aparente sincretismo con el actual Señor de los Milagros, el cual - según la historiadora María Rowstoroski - tiene rasgos de este antiguo dios pagano.

Mama Sara

La Mama Sara (en quechua: Mama Sara, Maíz Madre) era la Madre Maíz o del alimento, la más importante de las conopas (representaciones religiosas) de los alimentos junto con la coca y papa.

Mama Cocha

La Mama Cocha (en quechua: Mama Qucha, Mar Madre), era una diosa a quien se le rendía culto para calmar las aguas bravas y para la buena pesca. Era la deidad que representaba todo lo que era femenino.


Dioses menores

Aparte del gran Wiracocha y su corte terrenal de Amautas, o sabios y primeros sacerdotes y administradores, el segundo cordón de clérigos, la nobleza militar y los ayllus o gremios, regidos hasta en su más mínimo movimiento por la ley del Inca, el pueblo llano tenía su panteón con otros dioses menores, a los que probablemente le resultaba más sencillo y cercano dirigirse en busca de favores y soluciones.

La estrella rizada o de la mañana acompañaba al Sol, al igual que Illapa, dios del trueno y la batalla, como la imagen de la estrella de oro, la de la tarde, Venus o Chaska, hacía su guardia junto a la Luna; y Chuychú, el bello arco iris estaba por debajo de ambos grandes dioses. El arco iris fue luego elevado a dios de los nobles debido a que representaba la belleza que estaba reservada para los nobles.

Las constelaciones de la copa de la coca (Kuka Manka) era una constelación que cuidaba de las hierbas mágicas, como la constelación de la copa de maíz (Sara Manka) lo hacía con los alimentos vegetales, y la del jaguar (Chinchay) se encargaba de los felinos.

Wasikamayuq era el dios tutelar del hogar, mientras que el Qhaxra-kamayuq se esforzaba por evitar que los ladrones entraran en esa misma casa, y los Auquis asumían la vigilancia de cada poblado.

Había también un dios de las tormentas y otro dios del granizo; tras Pacha Mama, la diosa de la Tierra, estaban Apu Katikil y Pikiru, como dioses tutelares de los gemelos; la serpiente Hurkaway era la divinidad de lo que estaba bajo tierra, mientras que el ávido Supay reinaba en el mundo de los muertos vivientes sin dejar de reclamar más y más víctimas para su causa, lo que hizo que los españoles le dieran lo identificaran con el Diablo, aunque tenía cualidades benignas y malignas.

También estaba el dios Wakon o Kon, un hermano de Pachacámac expulsado por éste y que se llevó con él, al ser forzado a irse, la lluvia y dejó a la franja costera del Perú seca para siempre. Según Pachacamac, fue un dios maligno y devorador de niños, de risa cruel y habilidad para rodar por las montañas. Otros hermanos, Temenduare y Arikute, dieron origen al diluvio con sus querellas. En total y según algunas tradiciones orales el primer sol del mundo antiguo (Ñawpa pacha) el cual era Wiracocha, el creador con su corte, y tuvo 4 hijos: Kon o Wakon, dios de las sequías; Mallko dios de la ley; Vichama o Atipa dios de la guerra y la venganza y Pachacámac, quienes regentaron sucesivamente el mundo actual destruyéndolo sucesivamente. Estos guardan relación con los 4 hermanos del mito de los hermanos Ayar, uno de los mitos de la creación del Imperio inca. Pachacámac a su vez tuvo de hijos al sol (Inti) y la luna (Mama Quilla) del mundo actual o Kay Pacha. Pachacamac se autoexilió al mar desde donde domina los terremotos, dejando el mundo en manos del Inti o sol del mundo actual.

Existen otros wakas o dioses, como Catequil, poderoso dios oráculo; Huallallo Carhuancho, dios de fuego con rasgos malignos; Huari, dios gigante de la guerra referido a la cultura del mismo nombre; Amaru, la serpiente mitológica divina; entre muchos otros nombrados en sin número de tradiciones orales recopiladas recientemente.

COSMOGONÍA MAYA

La cosmogonía maya

El mundo religioso

En la civilización maya, lo sacro impregnaba todos los aspectos de la vida a través de rituales y ceremonias: la agricultura, el arte, los actos públicos... La religión maya era politeísta y contaba con un numeroso panteón dominado por divinidades vinculadas con la naturaleza. Los dioses representaban a los cuatro elementos (agua, fuego, aire y tierra) y a otras diversas manifestaciones naturales como astros o fenómenos atmosféricos. Al igual que las cristianas y que otras muchas, las creencias mayas partían del enfrentamiento entre el bien y el mal, con la diferencia de que tanto uno como otro tenían carácter divino. Ambos poderes aparecían en continuo enfrentamiento, pero siempre como antagonistas unidos. Los dioses vinculados con el bien producían cosas buenas y provechosas como la lluvia o las cosechas abundantes; mientas que las divinidades relacionadas con el mal causaban desastres, hambrunas y otras calamidades.
Dentro del amplio panteón maya, el dios principal era Hunab, también llamado Hunab Ku, el dios único, el dios de dioses. Esta deidad suprema era el responsable de la creación del mundo y del ser humano. Hunab construyó el mundo en tres ocasiones consecutivas. El primer mundo que creó fue habitado por genios, los constructores de las ciudades; el segundo fue dominado por los dzolob, una raza oscura y siniestra; y el tercero y definitivo fue el que habitaron los mayas.
Zamná, también conocido como Itzam Ná, era hijo de Hunab y se hallaba a la cabeza del panteón maya. Era el dios del cielo, del día y de la noche. Bajo la forma de Ahau, también representaba al sol. En los escritos mayas, era representado como un anciano desdentado con nariz pronunciada y aspecto benévolo, y se le atribuía la fundación de la cultura maya. El conocido como el dios de la sabiduría les dio a los mayas el maíz y les enseñó la escritura y el calendario. También era considerado como el primer sacerdote.
Ix Chel era una divinidad peculiar, pues tenía a la vez una vertiente malévola y otra bondadosa; era la diosa de las inundaciones y, al mismo tiempo, la protectora de las embarazadas. Era la imagen de la luna. Estaba emparejada con Itzam Ná y aparecía representada como una mujer anciana que vertía el contenido de su cántaro sobre la tierra o que tejía con un telar.
Otra divinidad es Kukulcan, la serpiente emplumada, que fue importada por otras culturas de la región mesoamericana como la tolteca y cuya imagen recuerda a la del dios azteca Quetzalcoatl. Los mayas atribuyeron a este dios principal muchas funciones. Estaba relacionado con los cuatro elementos de la naturaleza, tenía facultades creadoras y también estaba vinculado con la resurrección y la reencarnación.

Vasija para quemar incienso hallada en Mayapán con la forma del dios de la lluvia Chac. Imagen obtenida de la web Mythology Otra deidad de peso del panteón maya era el dios de la lluvia, Chaac, también llamado Chac Mol. Representado con trompa y colmillos, este dios bondadoso era una de las divinidades más populares y tenía una presencia destacada en muchos de los rituales del pueblo. El centro principal de su culto estaba ubicado en Chichen Itzá. También era el dios de la agricultura y la fertilidad.
Entre las divinidades de carácter malvado destacaba Ah Puch, también conocido como Hunhau, la antítesis de Itzam Ná. Ah Puch era la diosa de los muertos, que gobernaba el Mitnal, el inframundo. El Mitnal era el inferior de los nueve infiernos y el más terrible de todos ellos. Generalmente, Ah Puch era representada con cabeza de búho y cuerpo humano, aunque también aparecía como un esqueleto adornado con campanillas. Esta deidad de la muerte era vinculada con la guerra y con los sacrificios humanos.

Los mayas construyeron un sistema de creencias muy elaborado; uno de los más complejos entre los de todas las civilizaciones indígenas americanas. Todas sus costumbres y actividades estaban marcadas por la religión y sus rituales mágico-sacros. Además del panteón de divinidades genéricas, relacionadas con aspectos del mundo natural, los mayas tenían un amplio número de dioses menores de carácter doméstico, así como una divinidad protectora para cada individuo. Tal era la importancia de la religión que las ciudades mayas eran auténticos centros ceremoniales y la clase sacerdotal fue la que consiguió acaparar mayores parcelas de poder hasta el periodo Postclásico. Los mayas confiaban en el buen hacer de sus dioses y la religión dirigía su vida política y social.

Las ceremonias religiosas eran un elemento cotidiano y convertían las plazas de los centros urbanos en un foco de atención para la población, especialmente cuando se trataba de rituales de sacrificios. La sangre de las inmolaciones humanas era el mejor tributo que podían ofrecer a los dioses, ya que era símbolo de la vida y del alimento. Junto a estos actos, existían otras ceremonias relacionadas con la ofrenda de alimentos, con el ayuno o con la celebración de días señalados del calendario.


Fuentes indígenas para conocer la cosmovisión maya

La escritura. Principales características de los códices precoloniales

Muestra de escritura maya. Imagen obtenida de la web Historia de México     Sin duda, otro indicador del gran avance de la cultura maya lo hallamos en su escritura. Los mayas desarrollaron un elaborado sistema de escritura jeroglífica, formada por unos 800 glifos de tipología pictográfica (representación mediante dibujos), logográfica (representación de palabras mediante signos gráficos) y fonética (representación de sonidos). Estos signos fueron utilizados para transmitir ideas, objetos, seres o palabras. Los fines principales de esta escritura, que perduró hasta la llegada de los conquistadores españoles, eran, por una parte, el cálculo del paso del tiempo y su medida para plasmarlo en el calendario, y, por otra, la representación gráfica y la perpetuación de los nombres de los dioses. No obstante, inicialmente, la escritura también fue utilizada para que los sacerdotes registraran todos sus conocimientos y ordenaran sus mandatos. Posteriormente, la escritura evolucionó hacia usos más cotidianos.
Códice maya. Imagen obtenida de la web Mundo Maya online     Grabando sus glifos, los mayas adornaron monumentos y edificios religiosos (como estelas de piedra, dinteles o altares), y recogieron su Historia, sus rituales y sus creencias. Además de la técnica de escritura en los relieves, los mayas también escribieron sobre pergaminos, preparados a partir de pieles de animales, y sobre códices de papel, elaborado a partir de corteza de árbol (papel amate). Estos códices tenían carácter sagrado y su redacción requería un elevado nivel de conocimientos. Por ello, tanto su confección como su lectura pública en los actos del culto corrían a cargo de sacerdotes. Estos escritos trataban sobre aspectos diversos de la vida maya (Historia, religión, agricultura, profecías, etc.), pero siempre estaban relacionados con ese carácter superior y sagrado que los definía.
Códice Matritense. Imagen tomada de la web América Indígena
En la actualidad, solo se conservan tres ejemplos de códices originales escritos en escritura hierográfica: el Dresdensis (de Dresde), el Peresiano (o de París) y el Tro-Cortesiano o Matritense maya (de Madrid). En la labor de destrucción de estas riquísimas fuentes documentales destacó desafortunadamente fray Diego de Landa (1524-1579), primer obispo de Yucatán, quien los vio como obras diabólicas y ordenó quemar cuantos encontró a su paso. Sin embargo, el citado regular se convirtió al mismo tiempo en una pieza clave para descifrar la escritura maya. En su obra Relación de las cosas de Yucatán, el P. Landa, movido por la curiosidad, añadió una breve relación de jeroglifos mayas a modo de alfabeto, elaborado con la ayuda de sus intérpretes indígenas.
Otro detalle de un códice maya. Imagen obtenida de la web Mundo Maya online Los mayas hicieron cuanto pudieron para salvar sus códices, escondiéndolos de las manos conquistadoras durante algún tiempo. Con el paso de los años, aprendieron a leer y escribir el castellano y decidieron rescatar aquellos manuscritos escondidos para copiarlos en lengua maya, pero empleando los caracteres latinos. De este modo, empezó a desarrollarse una interesante producción literaria indígena de la que se han conservado varios ejemplos. Tristemente no nos ha llegado ninguno de los textos originales.

Como hemos indicado, en las citadas transcripciones los mayas trataron de recopilaron toda la información que pudieron sobre su ciencia, sus costumbres y sus creencias antiguas. Entre estas obras, escritas con alfabeto latino, destacan el conocido como El Popol Vuh o Libro de los quichés y Los Libros del Chilam Balam o Crónicas de Chacxulubchen.


Manuscritos mítico-proféticos

     El Popol Vuh es una narración mitológica sobre el origen del mundo y la Historia de la civilización maya, mientras que los llamados Libros del Chilam Balam tienen un contenido más heterogéneo mezclando Historia, mitología y profecías.

Los Libros de Chilam Balam
Tanto los mayas como los aztecas, desarrollaron profecías que anunciaban la futura llegada de extranjeros; sin embargo, mientras Moctezuma confundió a Hernán Cortés con el dios Quetzalcoatl, los mayas nunca dudaron de que aquellos españoles eran simples dzules (forasteros). Los mayas recogieron esas profecías en los Libros del Chilam Balam.
 
La palabra chilam era empleada por los indígenas para designar a sacerdotes, brujos y sabios. Y el término balam, aunque significaba jaguar (una criatura que en la cultura maya tenía carácter sagrado), en este caso era empleado para hacer alusión un cargo honorífico. El chilam Balam era el «sacerdote-jaguar», un título que debía detentar un personaje especial dentro de la comunidad maya y que a posteriori daría nombre a este conjunto de libros.
Los conocidos como libros del Chilam Balam están integrados por un conjunto de18 obras. Cada una de ellas perteneció a un pueblo maya y el sacerdote o dirigente de cada grupo se encargaba del cuidado de ese determinado escrito. Para poder distinguir cada uno de los libros del Chilam Balam, estos fueron identificados con el nombre del pueblo del que procedían. Así, se conoce el Chilam Balam de Laua, el de Ixil, el de Tusik, el de Chumayel, el de Maní y el de Tizimín; de todos ellos únicamente han podido ser estudiados los tres últimos.
     Los textos del Chilam Balam tienen un importante contenido mítico-profético y su carga simbólica es considerable, de ahí que su interpretación sea tan compleja. Citamos a continuación parte del texto del Chilam Balam de Chumayel, estudiado por Antonio Mediz Bolio:
   Dominus vobiscum, decían todos cantando allí donde no había cielos ni tierra.
   Del abismo nació la tierra, cuando no había cielos ni tierra.
   El que es la Divinidad y el Poder, labró la gran Piedra de la Gracia, (Tun Gracia) allí donde antiguamente no había cielo.
   Y de allí nacieron Siete Piedras sagradas (Tunes), Siete Guerreros (Katunes) suspendidos en el espíritu, Siete llamas elegidas.
   Y se movieron. Y siete fueron sus gracias también, y siete sus santos.
   Y sucedió que incontables gracias nacieron de una piedra de gracia. Y fue la inmensidad de las noches, allí donde antiguamente no había Dios, porque no habían recibido a su Dios, que solo por si mismo estaba dentro de la Gracia, dentro de las tinieblas, allí donde no había cielos ni tierra.
   Y fue formado al fin un Guerrero, cuando no había nacido el Primer Guerrero, y tenía los cabellos en guedejas.
   Aden ti parami. Y fue su divinidad. Y entonces salió y se hizo varón en la segunda infinita Piedra de Gracia. Alpinon es el nombre de su ángel.
   Cuando hubo nacido, salió y pidió su Segunda Gracia, en la segunda inmensidad de la noche, donde antes nadie había. Y recibió su divinidad él solo por sí mismo.
   Y cuando vino a salir, «ofirmar» dulcemente dijo. Y recibió su divinidad él solo por sí mismo. Y salió y fue a la tercera infinita Piedra de Gracia. Albacongel es el nombre de su ángel, el de la tercera Gracia.
   Fue a la cuarta infinita Piedra de Gracia, en la cuarta noche. Atea Ohe es el nombre de su ángel. Naciendo, quiso su cuarta Gracia, y empezó a decirse solo en sí mismo: «Ah, Dios Poderoso, yo no soy nadie, pues, por mí mismo»; así decía en su esencia, en su divinidad.
   «Me voy», suavemente dijo.
   Y fue a la quinta infinita Piedra de Gracia, en la quinta infinita noche. Cuando hubo nacido el Quinto Guerrero quiso su Quinta Gracia. Y se levantaron las palabras de su divinidad y nació su ángel. Decipto es su nombre.
   Y dijo: «Me voy. Yo soy, pues. Soy Dios, pues. Soy poderoso, pues». Así hablaba por sí misma su divinidad: «Aninite dei sin»; decía, cuando recibió su divinidad por si mismo.
   Y fue a la sexta infinita Piedra de Gracia, en la sexta medida de la noche, el Sexto Guerrero (Katún). «¡Dioses poderosos, oíd mi voz! Nadie hay en mi soledad».
   Cuando hubo nacido, quiso su Séptima Gracia. Conlamil es el nombre de su ángel. «¡Yo os adoro, dioses, oíd mi voz! ¡No hay nadie! ¡Nadie escucha mi voz!»; así suavemente hablaba y decía, mientras nacía su Séptima Gracia.
   Contento nació el séptimo Guerrero (Katún). Siete veces se alumbraron las siete medidas de la noche, siete veces infinitas.
   «Abiento bocayento de la Zipilna de fente note sustina gracia. Trece mili y no cargo bende». Primera, segunda, tercera, tres veces cuatrocientas épocas, miles de épocas y despertó la tierra de Dios el Verbo, él solo por sí mismo.
   Del fondo de la gran Piedra de la Gracia, despertó la tierra de Dios el Verbo. Su nombre es Unidad con Dios el Verbo.
   Este su nombre, que hiende las épocas, es: el Eterno, el de una sola Edad, el Muy Alto. Y vino su Descendiente de Siete Generaciones. Y cuatro veces resonó su Gran Palabra, sello de la noche, sello del cielo: «Yo soy el principio, yo seré el fin».
   He aquí el entendimiento oculto de su palabra, datate, aquí recibido en esta tierra. Yo soy Unidate, yo soy Unitata, yo soy su sonido. Yo soy Unitata. «A nuni viene Unidad».
   Nilu es el nombre de la noche. Es la primera palabra de Dios, es la primera palabra del Verbo. Así, machacó la piedra, solo por sí mismo, dentro de la noche.
   Tomás (Etomas) Sipancas es el nombre del Espíritu cuyo Señor es el Primer Guerrero. Ota-ho en el cielo. Arcángel es el nombre del Espíritu. Heronix es el nombre del Espíritu que va delante de él. Joramis es el nombre del Espíritu del Segundo Guerrero. He aquí que dijo cuando se abrió la Piedra: «Yaxyonlacalpa». Escondió su nombre. En el santo cielo fue Nuestro Santo Padre el Verbo: Bolay es su nombre. Y conoció el segundo cielo, en donde está el polvo de los pies de la Sustinal Gracia.
   Allí se forma la Sabiduría, golpeando la piedra dentro de la oscuridad.
   Y fue creada la Piedra que fundó las piedras, las Tres Piedras que fueron a asentarse a los pies de la Sustinal Gracia. Las piedras que nacieron estaban debajo de la Primera Piedra. Y eran hermanas iguales.
   Entró entonces Chac, el Gigante, por la grieta de la Piedra. Gigantes fueron entonces todos, en un solo pueblo, los de todas las tierras. Y el Primer Rey fue Dios.
   En la época Primera, fue creado el único hijo de Dios. En la Segunda, el Verbo. En la Tercera época, Expleo, éste es su nombre en el cielo.
   Y nació Chac, el Gigante que Opilla es su nombre, al mismo tiempo que su cielo, que empileo, cielo, es su nombre. Expleo es su nombre, dentro del primer Libro de Dios. Hebones. El único Hijo de Dios, espejo que abrirá su hermosura, es el Señor de la Piedra, Padre.
   Cuando fue a crear el cielo del cielo, se abrió una Gracia y una Piedra. Nacido era el Fuego. Tixitate es su nombre, la luz del cielo. Que Sustinal es la luz de la luz del cielo. Acpa. Porque el Guerrero (Katún) creó la luz dentro del cielo. Alpa u manga es su nombre. Y se acabó.
* * *
Los ángeles, los Espíritus (Cangeles ik) se alzaron mientras eran creadas las estrellas. No se había alumbrado la tierra, no había cielo ni tierra. Eran:
  • el Pauah rojo (Chac Pahuahtun);
  • el Pauah blanco (Zac Pahuahtun);
  • el Pauah negro (Ec Pahuahtun);
  • y el Pauah amarillo (Kanpahuahtun).
Entonces en el Primer cielo, Dios el Verbo tenía sujeta su Piedra, tenía sujeta su Serpiente (cangel) tenía sujeta su Sustancia (Kabalil). Allí estaban suspendidos sus ángeles. El Espíritu nombrado Corpinus, y he aquí, debajo, Orele, a la altura de la tierra. Tres Personas eran: El Dios Verbo, el Dios Hijo, el Dios Espíritu Santo.

En ese tiempo los planetas, eran: Saturno, Júpiter, Marte y Venus; ésos se dice que tenía en su mano el Dios en el cielo; antiguamente los creó. He aquí el nombre del cielo: Christalino. Este ángel, que Corpinus es su nombre, extendía la bendición del Padre, allí donde no había cielo ni tierra, Inpicco es su nombre. Rociaba a todos los ángeles. Baloyo es su nombre. Cacahuecan -sexos- es su nombre. Et sepeuos es su nombre. Laus deo.
* * *
   Abajo Chac-Bolay-Balam y Cacau Balamté. Esperas es su nombre en la sexta capa del cielo, Isperas es su nombre en la séptima capa del cielo. Fue creado sobre la tierra por Dios Poderoso. En la séptima época nació dentro de la noche. Espíritu es su nombre.

   Sto. Eden Deus, Sto. Eluseo, Santos. Él vio nacer el centro de la Piedra, el centro de la noche. Se repite.
   Ardió entonces. Entri de noche. Fue lo que dijo: Cuando habló al centro de la Piedra, al centro de la noche. -Tronas aleseyo de Mundo de gracia en apedia leyo zipidiate en picted gracia Sto. Esuleptum Jaan estunast gracia suplilis eltimeo me firme abin Finites gracia y metis absolutum timetis de gracia. Eden deo gracia de Fentis de gracia Fenoplis tun gracia locom dar y me gracia, tretris un mis gracia. Nositusi de gracia in pricio de gracia. Tresimili uno de cargo leonte.
   Uno, dos, tres, un montón, trece veces cuatrocientos, Katunes infinitos antes de que despertara la tierra, fue creado el centro de la Piedra, el centro de la noche, allí donde no había cielo ni tierra, cuando fue dicho por Dios el Verbo, solo por sí mismo, en la Profunda Noche.


   Sonó la primera palabra del Dios, allí donde no había cielo ni tierra. Y se desprendió de su Piedra y cayó al segundo tiempo y declaró su divinidad. Y se estremeció toda la inmensidad de lo eterno. Y su palabra fue una medida de gracia, un destello de gracia y quebró y horadó la espalda de las montañas.

¿Quién nació cuando bajó? Gran Padre, Tú lo sabes.
    Nació su Primer Principio y quebró y barrenó la espalda de las montañas.
    -¿Quiénes nacieron allí? ¿Quiénes?
    -Padre Tú lo sabes. Nació el que es tierno en el cielo.

Salió el Espíritu de la infinita Gracia. Hablaró cuando llegue a la Séptima gracia, la Virgen Piedra de la Gracia. Baltepiones ortezipio Reciquenta noche hun ebutate hun cute Profeciado. Sucedió que fue llamado el ángel Jerupite y le fueron dados en el cielo Corporales de ojales por el primer Papa.

    Dentro de los textos del Chilam Balam destaca la conocida como «Serie de los Katunes» o «Cuenta de los Katunes». Como indicamos en la parte dedicada al Calendario maya un katun equivale a 20 tunes, dando como resultado 7.200 días. La llamada «Cuenta de los Katunes» se organiza, como su nombre indica, en periodos o ciclos de katunes y refleja la visión cíclica del tiempo, típica del pueblo maya. En esta «Serie de los Katunes» los mayas describen una cronología.
La rueda de los katunes
   El Once Ahau se asienta el Katún en Ichcaansihó. Bajan hojas del cielo, bajan perfumes del cielo. Suenan las músicas, suenan las sonajas del de los Nueve Pies. En un día en que habrá faisanes azules, en un día en que habrá peces a la vista, en el día de Chakan-putún, se comerán árboles, se comerán piedras; se habrá perdido el sustento dentro del Once Ahau Katún.
   Con siete tiempos de abundancia se asienta el Katún, el Cuatro Ahau Katún, en Chichén. Siete tiempos de abundancia son el asiento del Gran Derramador de agua. Tapado está su rostro y cerrados sus ojos bajo sus lluvias, sobre su maíz abundantemente derramado. Llenos de hartura están su estera y su trono. Y se derrama su carga. Habrá un día en que esté blanco su ropaje y blanca su cintura, y sea aplastado por el chorro del pan del Katún. Llegarán plumajes, llegarán pájaros verdes, llegarán fardos, llegarán faisanes, llegarán tapires; se cubrirá de tributo Chichén.
* * *
   No Zaquí, sino Mayapán es el asiento del Katún, del Dos Ahau Katún. Cuando se haya asentado el Katún, bajarán cuerdas, bajará la ponzoña de la peste. Tres cerros de calaveras harán una rueda blanca a su cuerpo cuando venga con su carga atada. Ahogándose cogerá en su lecho un soplo de viento. Tres veces dejará caer su pan. Mediana hambre, mediano pan. Esta es la carga del Dos Ahau Katún.
* * *
   Kinchil Cobá es el asiento del Katún, del Trece Ahau Katún. El dios maya Itzam, dará su rostro a su reinado. Se le sentirá tres veces en tres años, y cuando se cierre la décima generación. Semejantes a las de palmera serán sus hojas. Semejante al de la palmera será su olor. Su cielo estará cargado de rayos. Sin lluvias chorreará el pan del Katún, del Trece Ahau Katún. Multitud de lunares son la carga del Katún. Se perderán los hombres y se perderán los dioses. Cinco días será mordido el Sol, y será visto. Esta es la carga del Trece Ahau Katún.

     En relación con la medida del tiempo, también encontramos el siguiente fragmento del Chilam Balam.
Libro del mes
   Así explicó el antiguo sabio Mexchise, el antiguo Gran Profeta, Napuc tun, Gran Sacerdote, y así cantó que, cuando no había despertado el mundo antiguamente, nació el Mes y empezó a caminar solo.
   Y dijo su abuela, y dijo su tía, y dijo la madre de su padre, y dijo su cuñada:
-¿Por qué se dijo que íbamos a ver gente en el camino?
   Así decían mientras caminaban. Era que no había gentes antiguamente.
   Y entonces llegaron al oriente. Y dijeron:
-Alquien ha pasado por aquí. He allí las huellas de sus pies.
«Mide tu pie», dicen que dijo la Señora del mundo. Y que fue y midió su pie Dios el Verbo. Este es el origen de que se diga Xoc-lah-cab, oc-lae, lah-ca-oc. Este dicho se inventó porque Oxl-ahun-oc (el de los trece pies), sucedió que emparejó sus pies.
   Y partieron del oriente. Y se dijo el nombre de los días, que todavía no tenían nombre, antiguamente.
   Y caminó con la madre de su padre, y con su tía y con la madre de su madre, y con su cuñada.
   Nacido el Mes, creó el que se llama Día y creó el cielo y la tierra, por escala: agua, tierra, piedras, árboles.
   Y creó las cosas del mar y de la tierra.
   En el Uno Chúen sacó de sí mismo su divinidad e hizo el cielo y la tierra.
   En el Dos Eb hizo la primera escalera, para que Dios bajara en medio del cielo y en medio del agua. No había tierra, ni piedra, ni árboles.
   En el Tres Men hizo todas las cosas, la muchedumbre de las cosas; las cosas de los cielos y las cosas del mar y de la tierra.
   En el Cuatro Ix sucedió que se inclinaron uno sobre el otro el cielo y la tierra.
   En el Cinco Men sucedió que empezó a trabajar todo.
   En el Seis Cib sucedió que hizo la primera candela y así fue que se hizo luz donde no había Sol ni Luna.
   En el Siete Aban (Caban) nació la primera tierra, allí donde no la había para nosotros antiguamente.
   En el Ocho Edznab afirmó sus manos y sus pies y los clavó sobre la tierra.
   En el Nueve Cauac se ensayó por primera vez el infierno.
   En el Diez Ahau sucedió que se fueron los hombres malos al infierno, porque todavía no se veía a Dios el Verbo.
   En el Once Ix (Imix) sucedió que hizo las piedras y los Arboles. Eso hizo.
   En el día Doce Ik sucedió que creó el viento. Y esta es la causa de que se llame Ik (espíritu); porque no hay muerte dentro de él.
   En el Trece Akal sucedió que tomó agua y mojó tierra y labró el cuerpo del hombre.
   En el Uno Kan sucedió que se rompió su ánimo por lo malo que había creado.
   En el Dos Chicchan sucedió que apareció lo malo y se vio dentro de los ojos de la gente.
   En el Tres Cimil (Cimi) fue la invención de la muerte. Sucedió que inventó la primera muerte Dios Nuestro Padre.
   En el Cinco Lamat inventó el gran sumidero de la gran laguna del mar.
   En el Seis Muluc sucedió que fueron llenados de tierra todos los valles, cuando no había despertado el mundo. Y sucedió que entró falsa voz de Nuestro Padre Dios en todos ellos, cuando no había voz del cielo, ni había piedras ni árboles, antiguamente.
   Y entonces fueron a probarse unos a otros (los días). Y dijeron así:
-Trece... Y siete en un grupo.
   Esto dijeron para que saliera su voz al que no la tuviera, cuando el Primer Dios, el Sol, les preguntara su origen. No se les había abierto el instrumento de su voz para que pudieran hablarse unos a otros. Y se fueron en medio del cielo y se tomaron de las manos para unirse unos con otros. Y entonces se dijo en medio de la tierra: «¡Sean abiertos!». Y se abrieron los Cuatro Ah-Toc, que son cuatro.
Cuatro Chic-chan Ah-Toc
Cuatro Oc Ah-Toc
Cuatro Men Ah-Toc
Cuatro Ahau Ah-Toc
   Los Ahau son Cuatro.
Ocho Muluc Cinco Cauac
Nueve Oc Seis Ahau
Diez Chuen Siete Imix
Once Eb Ocho Ik
Doce Men Nueve Akbal
Trece Ix Diez Kan
Uno Men-(Ben) Once Chichan
Dos Cib Doce Cimi
Tres Aban Trece Manik
Cuatro Edznab Uno Lamat
Con ellos fue creado el mes (Uinal), cuando despertó la tierra, y cuando fueron creados el cielo y la tierra, y los árboles y las piedras. Todo fue creado por Nuestro Padre Dios, y por su Palabra; allí donde no había cielos ni tierra estaba su Divinidad, que se hizo una nube sola por sí misma, y creó el universo. Y estremeció los cielos su divino y grande poder y majestad. La relación de los días, día por día, debe leerse empezando por el oriente, según el orden en que está.

     Libros del Chilam Balam recogen también interesantes relatos de contenido profético. Las profecías se refieren en su mayor parte al retorno del dios Kukulcan, el Quetzalcoatl azteca, pero posteriormente, con la llegada de los españoles, fueron modificadas para que las predicciones coincidieran con la llegada de los conquistadores. Ya hemos indicado al principio de este apartado dedicado a Libros del Chilam Balam que también los aztecas anunciaron la llegada de Quetzalcoatl, pero mientras que Moctezuma confundió a Hernán Cortés con ese dios, los mayas simplemente consideraron a los españoles como simples extranjeros. A continuación incluimos fragmentos de esas profecías:

Libro de las profecías 
   Estas palabras compuestas aquí son para ser dichas al oído de los que no tienen padre y de los que no tienen casa. Estas palabras deben ser escondidas, como se esconde la Joya de la Piedra Preciosa.
   Son las que dicen que vendrán a entrar el cristianismo, a Tancáh de Mayapán y a Chichén Itzá, y será arrollado Suhuyuá, y será arrollado el Itzá. Despertará la tierra por el oriente, por el norte, por el poniente y por el sur.
   Venido de la boca de Dios es, y lo manifiestan cinco sacerdotes. Sacerdotes Adoradores, llegados a la presencia de Dios. Ellos profetizaron la carga de la amargura para cuando venga a entrar el cristianismo.
   He aquí sus nombres escritos:
          Chilam-Balam, Gran Sacerdote.
          Napuc-tun, Gran Sacerdote.
          Nahau-Pech, Gran Sacerdote.
          Ah Kuil-Chel, Gran Sacerdote.
          Natzin-yabun-chan, Gran Sacerdote.
   Estos Hombres de Dios, doblando su espalda sobre la tierra virgen, manifestaron la carga de las penas, en presencia de Dios Nuestro Padre, para cuando venga a entrar el cristianismo. Vómitos de sangre, pestes, sequías, años de langosta, viruelas, la carga de la miseria, el pleito del diablo. En el cielo habrá círculos blancos y arderá la tierra, dentro del Tres Ahau Katún y el Uno Ahau Katún y los tres katunes malos.
   Así fue escrito por el Profeta y Evangelista Balam, lo que vino de la boca del Señor del cielo y de la tierra.
   Y lo pusieron los sacerdotes en escritura sagrada, en el tiempo de los Grandes Soles, en Lahun Chablé.
   Dentro del cristianismo llegarán Saúl y don Antonio Martínez, para que los hijos de sus hijos reciban justicia. Y entonces despertará la tierra.
   Así está escrito, por mandato del Gran Sacerdote y Profeta Chilam Balam, por el que habla. -Amén. -Jesús.

La interpretación histórica de Yucatán
Profecía del Sacerdote Napuc Tun
   Arderá la tierra y habrá círculos blancos en el cielo. Chorreará la amargura, mientras la abundancia se sume. Arderá la tierra y arderá la guerra de opresión. La época se hundirá entre graves trabajos. Cómo será, ya será visto. Será el tiempo del dolor, del llanto y la miseria. Es lo que está por Venir.

Profecía de Ah Kuil Chel, Sacerdote
   Lo que se desentraña de este Katún, Padre, entendedlo así, ya está viniendo. No será arrollada otra vez la estera del Katún, Padre, cuando ya vendrá en gran demasía el peso del dolor. Vendrá del norte, vendrá del poniente. En los días que vamos a tener, ¿qué Sacerdote, qué Profeta dirá rectamente la voz de las Escrituras?
   Padre, dentro del Noveno Ahau -entendedlo así todos los que pobláis esta tierra- todas las almas selladas de grandes y feos pecados.
   «¡Ay, dulce era el poderoso tiempo que pasó!» dirán llorando los Señores de esta tierra: «¡Entristeced vuestros espíritus, Itzaes!»

Profecía de Nahau Pech, Gran Sacerdote
   En los días que vienen, cuando se detenga el tiempo, Padre; cuando haya entrado en su señorío el Cuarto Katún, se acercará el verdadero conductor del día de Dios. Por esto se amarga lo que os digo, Padre, hermanos del mismo vientre; porque el que os visitará, Itzaes, viene para ser el Señor de esta tierra cuando llegue.
   Esto viene de la boca de Nahau Pech, Sacerdote. En tiempo del Cuatro Ahau Katún, Padre, como hormigas irán los hombres detrás de su sustento; porque como fieras del monte estarán hambrientos, y como gavilanes estarán hambrientos, y comerán hormigas y tordos, y grajos, y cuervos, y ratas.

Profecía de Natzin Yabun Chan, quien desde antiguamente dijo:
   El verdadero Dios [Hahai Ku, «Verdadera-Deidad»] de esta tierra, el que esperáis que aparezca, Padre, vendrá traído en hombros de dolorosos días. Dad meditación en vuestro entendimiento a su palabra, y la debida cordura. Vuestras almas la recibirán verdaderamente.
   ¡Hastiados de lo que adoráis, Itzaes! ¡Olvidad vuestros caducos dioses, todos vuestros dioses perecederos! Existe el Poderoso Señor, creador del cielo y de la tierra.
   Duele a vuestro espíritu que os lo diga, Itzaes de los mayas. No queréis oír que existe Dios. Creéis que lo que adoráis es verdadero. Creed ya en estas palabras que os predico.

Profecía de Chilam Balam, que era Cantor, en la antigua Maní.
1. En el Trece Ahau, en las postrimerías del Katún, será arrollado, el Itzá y rodará Tancáh, Padre.
2. En señal del único Dios [Hunab Ku, «Unica-deidad»] de lo alto, llegará el Árbol sagrado [Uaom Ché, madero-enhiesto], manifestándose a todos para que sea iluminado el mundo, Padre.
3. Tiempo hará de que la Conjuramentación esté sumida, tiempo hará de que esté sumido lo Oculto, cuando vengan trayendo la señal futura los hombres del Sol [Ah Kines, «Sacerdotes-del culto-solar»], Padre.
4. A un grito de distancia, a una medida de distancia, vendrán y ya veréis el faisán que sobresale por encima del Árbol de Vida [Uaom Ché, madero-enhiesto].
5. Despertará la tierra por el norte y por el poniente. Itzam despertará.
6. Muy cerca viene vuestro Padre, Itzaes; viene vuestro hermano, Ah tan-tunes.
7. Recibid a vuestros huéspedes que tienen barba y son de las tierras del oriente, conductores de la señal de Dios, Padre.
8. Buena y sabia es la palabra de Dios que viene a vosotros. Viene el día de vuestra vida. No lo perdáis aquí en el mundo, Padre.
9. «Tú eres el único Dios que nos creaste»: así será la bondadosa palabra de Dios, Padre, del Maestro de nuestras almas. El que la recibiere con toda su fe, al cielo tras él irá.
10. Pero es el principio de los hombres del Segundo Tiempo.
11. Cuando levanten su señal en alto, cuando la levanten con el Árbol de Vida, todo cambiará de un golpe. Y aparecerá el sucesor del primer árbol de la tierra, y será manifiesto el cambio para todos.
12. El Signo del único Dios de arriba [Hunab Ku], ése habréis de adorar, Itzaes. Adorad el nuevo signo de los cielos, adoradlo con voluntad entera, adorad al verdadero Dios que es éste, Padre.
13. Meted en vosotros la palabra de Dios Único, Padre.
14. Del cielo viene el que derrama la palabra para vosotros, para vivificar vuestro espíritu, Itzaes.
15. Amanecerá para aquellos que crean, dentro del Katún que sigue, Padre.
16. Y ya entra en la noche mi palabra. Yo, que soy Chilam Balam, he explicado la palabra de Dios sobre el mundo, para que la oiga toda la gran comarca de esta tierra, Padre. Es la palabra de Dios, Señor del cielo y de la tierra.

   Buena es la palabra de arriba, Padre. Entra su reino, entra en nuestras almas el verdadero Dios; pero abren allí sus lazos, Padre, los grandes cachorros que se beben a los hermanos esclavos de la tierra. Marchita está la vida y muerto el corazón de sus flores, y los que meten su jícara hasta el fondo, los que lo estiran todo hasta romperlo, dañan y chupan las flores de los otros. Falsos son sus Reyes, tiranos en sus tronos, avarientos de sus flores. De gente nueva es su lengua, nuevas sus sillas, sus jícaras, sus sombreros; ¡golpeadores de día, afrentadores de noche, magulladores del mundo! Torcida es su garganta, entrecerrados sus ojos; floja es la boca del Rey de su tierra, Padre, el que ahora ya se hace sentir.
   No hay verdad en las palabras de los extranjeros. Los hijos de las grandes casas desiertas, los hijos de los grandes hombres de las casas despobladas, dirán que es cierto que vinieron ellos aquí, Padre.
   ¿Qué Profeta, qué Sacerdote, será el que rectamente interprete las palabras de estas Escrituras?

COSMOGONÍA

Derivado de [kosmos] ‘mundo’ y la raíz [gégona], ‘nacer’) es una narración mítica que pretende dar respuesta al origen del universo y de la propia humanidad. Se nos remonta a un momento de preexistencia o de caos originario, en el cual el mundo no estaba formado, pues los elementos que habían de constituirlo se hallaban en desorden; en este sentido, el relato mítico cosmogónico presenta el agrupamiento de estos elementos.

La cosmogonía pretende establecer una realidad, ayudando a construir activamente la percepción del universo (espacio) y del origen de dioses, hombres y elementos naturales. A su vez, permite apreciar la necesidad del ser humano de concebir un orden físico y metafísico que permita conjurar el caos y la incertidumbre.

Los mitos ofrecieron a las distintas culturas una visión integradora del mundo, al facilitar su percepción de los fenómenos que le parecían extraños a una creencia colectiva que dio origen a los que los acompañaron y proporcionaron la seguridad psicológica para la construcción de una identidad para la vida en comunidad.

Mito

La palabra «mito» deriva del griego mythos, que signfica ‘palabra’ o ‘historia’. Un mito no tiene por qué transmitir un mensaje único, claro y coherente.

La mitología es una alternativa de explicación frente al mundo que recurre a la metáfora como herramienta creativa. Entonces, los relatos se adaptan y se transforman de acuerdo a quien los cuenta y el contexto en el que son transmitidos. Los mitos no son dogmáticos e inmutables sino que son fluidos e interpretables.

Cosmogonías griegas

Las cosmogonías griegas narran al origen del mundo que parte del caos, para que en un acto de creación divina se imponga el orden. Visión que el filósofo Hesíodo recoge en su Teogonía y Timoteo en su relato del demiurgo platónico. Cabe destacar que en las cosmogonías griegas el orden se va imponiendo de una manera violenta, por las luchas entre los dioses, mientras que en la cosmogonía judeocristiana el orden surge por el poder de la Palabra de Dios.

Cosmogonía judeocristiana

El origen del mundo está presente en el Génesis (el primer libro de la Biblia), que relata cómo el dios Yahvé empezó a crear el mundo «en un principio». En el texto original no aparece mención explícita a un proceso de creación partiendo de la nada. La creación es un proceso que tiene lugar por separación: la tierra de los cielos, la tierra de las aguas, la luz de la oscuridad. Es decir, se procede por separación de componentes partiendo del caos primigenio.

Sólo en ocasiones se ha señalado que la creación yahvista está articulada en torno a la separación de categorías, la idea de mal estará consecuentemente asociada con lo que cruce, con lo que rompe o se opone al límite de dichas categorías. Es decir, una vez más el mal estaría asociado con la falta de forma, con desaparición del límite. El mal desde ésta óptica afecta a la unidad del cosmos.

Por eso en general, las narraciones cosmogónicas no solo representan una configuración del universo, desde el punto de vista de estudiar lo que es en tanto que es y existe como sustancia de los fenómenos (visión ontológica), sino que de ellas también se derivan ciertas necesidades éticas para la preservación en la unidad del mismo.

Cosmogonía contemporánea

Las ciencias describen la evolución del universo, particularmente a través de la teoría del Big Bang; y el origen y la evolución de la vida, a través de la teoría de la síntesis evolutiva moderna.

Dentro del ámbito de las ciencias naturales, Richard Dawkins (1941–), en su texto El gen egoísta (1976), narra el origen de la vida como el momento en el cual aparece sobre la tierra una molécula, formada accidentalmente, que tenía la propiedad de crear copias de sí misma.

A partir de este ancestro común, Dawkins explicará el desarrollo de la vida, describiendo las diversas ramificaciones en especies en lo que él denominó «errores en la replicación».

La idea de una molécula que se forma por accidente en un punto impreciso y que a partir de la misma se origina la cadena vital, tiene muchas resonancias con el mito demiúrgico: material disperso que se reagrupa en una forma molecular, origen de todas las forma.

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